viernes, 1 de agosto de 2014

Collage, Colocón en San Miguel


Collage, dibujo sobre fotografía

El frigorífico llevaba roto unos días, por lo que ese jueves sacaron todas las cosas del congelador con intención de gastarlas o tirarlas.
-¡Anda! ¡Mira lo que me he encontrado!- Dijo su padre. Era la mitad de un brownie con maría que congelaron hace tanto tiempo que olvidaron su existencia. Ella decidió que ese era el día ideal para gastarlo, al fin y al cabo, si no se gastaba se iba a poner malo.
Esa tarde subió con algunos amigos al mirador de San Miguel, en el cual se ve la Alhambra y toda Granada, unos atardeceres espectaculares y un anochecer de película. Por el camino el brownie fue desapareciendo, lo engulleron, ¡y con qué rapidez! Al llegar arriba se sentaron, unos se pusieron a tocar la guitarra, otros a mirar el atardecer, y de repente… todo se convirtió en una realidad surrealista. Granada ya no era Granada, sino un laberinto con espejos y secretos, la Alhambra era un castillo habitado del que salía humo de las hogueras, la gente de alrededor no eran gente, sino amigos de su infancia, y el vacío no era vacío, sino energía condensada que se arremolinaba alrededor de ella. A su lado estaba sentada su amiga, la cual parecía una estatua egipcia, estaba muy distante y su voz sonaba en la lejanía. Vivió momentos de la infancia, muchas sensaciones, muchos colores. Al cabo de 4 horas fueron a la casa de uno de los allí presentes. Al llegar a ella le dio la sensación de que había vivido un día entero, o incluso varios días, sin embargo solo habían transcurrido unas cinco horas. Pero su cerebro iba a otro ritmo, a un ritmo de animal, de vivir el momento totalmente.

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